domingo, 21 de junio de 2009

LA RELIGIÓN, EL MITO Y LA CIENCIA.

Si hacemos una mirada profunda a la actualidad, vemos como cada vez el hombre se aleja de la religión, abandona los mitos y con ello tradiciones, muchas veces ancestrales, muchos le atribuyen a la ciencia la responsabilidad en todo esto.

Respecto al tema, la gran interrogante es, ¿la ciencia es el verdadero mal que rompe con los esquemas, desvirtúa enseñanzas religiosas y derrumba mitos?, O… ¿es el hombre cada vez más egoísta y aislado de la sociedad la que rompe con ellos? Y por consiguiente, las preguntas siguientes son, ¿puede la ciencia ayudarnos a conservar la religión y los mitos propios de cada cultura?, ¿puede la ciencia dotar de verdades absolutas a la realidad?

Sobre el hombre, es bien sabido que no es solo vida física, trabajo, dinero, necesidades básicas, es también sentimiento, área espiritual, un ser interior, algunos muy buenos, otros realmente malos; esta área no material es muy difícil hallarle una explicación coherente, una zona donde la ciencia poco tiene que explicar, es aquí donde la religión y el mito tienen mucho que ver, hacer y decir, en cambio la ciencia es todo un mundo experimental, donde reina lo medible, cuantificable, es el mundo del exterior, el cual a través de procedimientos, instrumentos e investigaciones podría explicarse a modo de hipótesis, ya que la ciencia anda descubriendo cosas nuevas cada día, y los descubrimientos del presente podrían enterrar a los del pasado. Entonces… ¿cuál es la tesis expuesta aquí?, la respuesta a ello es que La Ciencia ha nacido para explicar todo lo cuantificable, lo medible, la religión y el mito para regir el interior y la conciencia moral del hombre y que su alejamiento de éstos no es culpa de la Ciencia en sí, sino de su propio egoísmo que lo ha ido aislando del resto de la sociedad y que por ende, estos tres elementos son enteramente complementarias para la vida saludable de las personas, para la sociedad.

Continuando con lo expuesto en el anterior párrafo, si bien es fácil darse cuenta que la ciencia ha invalidado fantasiosas verdades míticas, que datan desde los orígenes de la sociedad, no es menos cierto tampoco que el mismo hombre moderno, en su mayoría, rompió con todos sus valores y principios éticos y morales, transformando las ciudades y los campos en verdaderas selvas, lugares donde cada vez más abundan los vicios, el crimen las deformaciones psicológicas, los suicidios, asesinatos, el crimen organizado, con ello las drogas, y un sin fin de males.

Tal como lo expresa Joseph Campbell ¨ Actualmente nos ocurre lo mismo a nosotros. Con nuestros viejos tabúes fundamentados en la mitología desestabilizados por nuestra propia ciencia moderna, en todo el mundo civilizado puede observarse una rápida y creciente incidencia del vicio y el crimen, de los desórdenes mentales, suicidios, adicciones a las drogas, hogares destrozados, niños insolentes, violencia, asesinatos y desesperación. Son hechos, no me los invento. Todo ello da pie a las llamadas de los predicadores al arrepentimiento, la conversión y el regreso a la vieja religión¨

¿Es que acaso el hombre cree haberlo conquistado todo?, ¿acaso cree ser autosuficiente, mirando las relaciones sociales con un fin utilitarista, como un elemento más a su servicio personal?, y por ende, como no importa nadie más que el bienestar de cada quien, convirtiendo el vivir diario en una verdadera jungla de salvajes, donde todo vale, no existen valores, solo el dominio de uno sobre otros, en propio beneficio, así pareciera ser todo en la realidad.

Porque hoy en día, la moral pareciera quedar prisionera del pasado, donde lo moderno es invertir aquellos valores, donde ni siquiera, como apuntaba Marx en sus escritos, es una lucha de una clases sobre otras, es sino todo lo contrario, las clases quedaron en el pasado, ahora es la lucha de cada quien para estar en dominio del otro. Estoy de acuerdo con el beneficio de los individuos y el desarrollo individual planteado por liberales, pero en desacuerdo de que éste se lo viva sin principio, o valor moral alguno. Porque por consiguiente. ¿Qué buen gobierno puede surgir entre los hombres, para combatir la pobreza y levantar naciones, si todos sus integrantes están empecinados en el bienestar propio sin una sana conciencia, inundados de la inmundicia de una aberrada ambición y exagerada codicia?, ¿Cómo los gobernantes podrán garantizar a sus ciudadanos la convivencia pacífica y la satisfacción de sus necesidades, si sus sociedades se hayan corroídas y deben preocuparse por volverse más controladores, un estado policía, por así decirlo, para poder así asegurar que esta sociedad no se vuelva una anarquía completa?

Mi respuesta en verdad es tan solo hipótesis, la cual consiste en trabajar el problema desde la raíz, en la problemática principal:

El aislamiento del individuo, producto de su desmesurada ambición, transformándose no solo en un ser que vive en una constante guerra, en la cual vale todo, el fin es la conquista, atrincherado, encerrándose entre sus murallas, tanto internas como externas, para protegerse del daño que puedan provocarle el resto.

Lo que quiero decir al escribir la frase ¨trabajar desde el inicio del problema¨, significa comenzar desde el interior del individuo, es decir, dejar fluir la religión, darle desde las estructuras estatales un mayor apoyo, sobre todo a las que se supone siguen la mayor parte de los ciudadanos, sin restringir la libertad de creencias, ni inmiscuir a la religión en asuntos políticos, sino que por el contrario, respaldarla para que inculque en la gente los valores, enseñando su práctica, su filosofía. Es decir, se debe volver a la religión para estructurar el desorden que ocasiona el abandono de reglas morales y éticas de un buen vivir, ya que la religión no solo se enseña aquellas cosas, porque bien también puede hacerlo el mito, es sino la creencia de un ser supremo que observa nuestros actos, un Dios creador que con cariño creo al humano, y que se ofende cuando se violan los preceptos por él dados en aras de nuestro bien, agregándole como atributo a la religión, es que el hecho de ser ésta, una conexión del alma con Dios, como fuente de fuerzas, coraje y vigor espiritual para afrontar las dificultades de la vida, le da por ende una cualidad especial, la de ser alimento espiritual, área donde solo la religión puede entrar en mayor profundidad que el mito.

Puesto que el mito, otro componente, de característica binaria, es decir, espiritual y físico – práctico, ya que este es un conjunto de elementos culturales, y normas de comportamiento social, los cuales se encuentran argumentados en míticas leyendas e historias, logrando de este modo su consolidación en la psique de cada uno de sus integrantes, transformándose así en hábitos y costumbres. En pocas palabras volver a los mitos significa volver a las tradiciones, a las costumbres, tomándolos como enseñanzas.

Sobre lo anteriormente escrito, sin duda, Joseph Campbell diría que ¨ los órdenes morales de las sociedades siempre han estado fundamentados en los mitos, en los canonizados como la religión, y ya que el impacto de la ciencia sobre los mitos ha resultado -aparentemente sin poder evitarlo- en el desequilibrio moral, debemos preguntamos si no es posible llegar científicamente a un entendimiento de la naturaleza de los mitos como base de la vida, de manera que, al criticar sus rasgos arcaicos, no desfiguremos y descalifiquemos su necesidad¨

Con respecto a la cuestión de Joseph respondería que si, si tomamos a la ciencia como un elemento necesario de la vida, que se aboca a explicar todos los fenómenos físicos externos que se suscitan diariamente, a modo de hipótesis, sin absolutas verdades y al mito y la leyenda, como elementos de nuestra vida interna, alimentos de nuestros espíritus y como parámetros reglamentarios de valores, principios éticos y morales a los cuales regirnos para un buen vivir en pacífica convivencia, puesto que las leyes son externas, pero los sistemas judiciales son limitados, ya que cada día más se puede ver como los jueces y fiscales se encuentran repletos de casos por resolver, sin poder dar abasto, dado que si es que aún no reina el famoso ¨estado natural¨ de Montesquieu, y aún no nos estamos matando, es porque aún, los tribunales con esfuerzo pueden dar respuesta a las demandas.

En resumen, la colectividad de nuestra raza debe abrazar la religión y volver a las tradiciones, a las costumbres que forjaron la identidad de cada pueblo, y a su vez debe tomar a la ciencia como una herramienta, la cual le permite conocer el mundo que le rodea, facilitando además con sus descubrimiento, la sobrevivencia humana en este mundo que cada vez más se nos hace más chico.

Porque si volvemos a la religión, tomándola como alimento para el alma, que nos brinda energías para surgir cada día, superar los problemas y en conjunto con el mito, aprendemos de sus enseñanzas, para ponerlas en práctica, tendremos como resultado, la disminución de los desórdenes sociales, los tribunales estarán menos repletos y por ende, un mundo más sensible, ordenado, recto, justo, logrando así, tal vez, nuestra anhelada verdadera paz social, sin la necesidad de vivir entre murallas tanto externas, como internas.

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